Juegos para mejorar la escritura en niños con dislexia

Al comenzar el aprendizaje de la lectura y la escritura es muy frecuente que se produzcan diversos errores. Hay muchos ejercicios que podemos realizar desde casa para tratar de solucionarlos y fomentar su aprendizaje. Realizar divertidos ejercicios con nuestros pequeños puede ser beneficioso tanto si sospechamos que pueden tener dislexia, así como simplemente para fomentar un aprendizaje efectivo. No es necesario que se confirme un diagnóstico de dislexia o dificultad de aprendizaje de la lecto-escritura para trabajar con nuestros peques.

Algo que debemos tener en cuenta es tratar de solucionar las dificultades que se presenten tan pronto como sea posible, para mantener el ritmo de aprendizaje acorde con el del resto de la clase. En caso de que las dificultades se presenten y no se solucionen o se trabajen, éstas no irán a mejor, sino que se irán acumulando. Inicialmente serán pocas la tareas de la lectura que se realizarán (como reconocimiento de letras, de su sonido, de sílabas…), pero poco a poco se irán aumentando las actividades a realizar (lectura de palabras, de textos, comprensión lectora…). Si no superamos las dificultades en las tareas básicas, tampoco desarrollaremos adecuadamente los siguientes requisitos, y cuanto más tardemos en trabajarlo más problemas a tratar encontraremos.

Lo primero que tenemos que hacer es identificar la dificultad concreta que tiene el niño, y adaptar el ejercicio a esa dificultad. Uno de los primeros problemas que encontramos cuando comienza el aprendizaje de la escritura es que omita alguna letra, confunda una letra con otra, o que invierta dos letras. Para ello, una divertida actividad que podemos hacer en casa con nuestro peque sería jugar a los detectives de letras, para lo cual emplearemos las letras que sabemos que al peque le cuestan más (como palabras con m y n si sabemos que las confunde). También es una dificultad muy frecuente que se unan o fragmenten palabras al escribir una frase, para lo cual podemos jugar a detectives de palabras.

Otra opción muy eficaz para que el niño adquiera la conciencia de dónde empieza y termina cada palabra consiste en preparar una serie de frases que escribiremos con todas las palabras unidas. La tarea del niño con dislexia, o que presente una dificultad específica en esta actividad, será separar cada palabra de la anterior con una rayita vertical. Es recomendable que inicialmente las oraciones que le propongamos al peque sean muy sencillitas, para que lo haga correctamente y se sienta competente en la tarea. Posteriormente iremos alargando las frases y poniendo palabras menos conocidas. También es muy importante que le felicitemos siempre que lo haga bien y que no perdamos la paciencia ni lo regañemos cuando falle. Tenemos que recordar que no es falta de interés ni falta de atención, sino que realmente presenta una dificultad específica que escapa a su control y le requiere más esfuerzo que a los demás. Tenemos que ponernos en sus zapatos para darles el mayor apoyo y comprensión.

Soyalto  -  Soy/alto
MellamoJuan  -  Me/llamo/Juan
Tengounperro  - Tengo/un/perro
Megustajugaraltenis  -  Me/gusta/jugar/al/tenis
Tengodoshermanosmayores  -  Tengo/dos/hermanos/mayores
Cuandosalgodeclasejuegoenelparque  -  Cuando/salgo/de/clase/juego/en/el/parque


Belén Tomé  -  Psicóloga

Por qué no quitar importancia a las dificultades de lectura

Hay mucho que podemos hacer para ayudar a quienes le cuesta especialmente leer y escribir correctamente, nos encontremos frente a un diagnóstico de dislexia o simplemente ante una dificultad transitoria y que irá desapareciendo con la práctica. La solución no es ignorar el problema.

En ambos casos (con dislexia o un aprendizaje de la lecto-escritura más lento) lo peor que podemos hacer es pensar que el problema “se solucionará solo”, ya que así solo conseguimos que se produzca lo conocido como “efecto bola de nieve”. Esto quiere decir que el problema, lejos de disminuir, irá creciendo poco a poco. Al comenzar con el aprendizaje de la lectura, puede que a los niños les cueste más alguno de los múltiples procesos que implica la lectura, como puede ser el reconocimiento del sonido de algunas letras, o cómo suena la combinación de una sílaba de dos letras, o de tres, o de sílabas trabadas, el acceso al significado de las palabras, etc.

Si nos fijamos, cada uno de los pasos depende de saber realizar correctamente el paso anterior. Por ejemplo, aprender a leer una sílaba con dos letras requiere saber cómo suena cada letra independientemente, para combinar sus dos sonidos y pronunciar una seguida de la otra (esto tan solo en las llamadas lenguas transparentes como el español, en las que a cada letra le corresponde siempre un solo sonido, frente a las lenguas opacas como el inglés). Vemos que para saber cómo suena la sílaba “ma”, debemos reconocer el sonido “mmm” y el sonido “aaa”, para luego pronunciarlos uno detrás de otro. Debemos ser capaces de leer una palabra para poder acceder a su significado. Debemos ser capaces de entender el significado de las palabras, para poder entender el significado de una frase…

EjerciciosDislexiaPor ello, si no trabajamos ese pequeño factor que inicialmente le cuesta al pequeño, lo único que conseguiremos será que se vayan acumulando las dificultades y retrasándose o empeorando el proceso de lectura: Ese efecto bola de nieve del que antes hablábamos. ¿Por qué? Porque el proceso de aprendizaje de la clase no se va a detener, va a seguir un ritmo continuo, avanzando en la enseñanza de las competencias que son necesarias para leer y escribir correctamente, aunque uno de los niños aún no haya aprendido o interiorizado correctamente el paso anterior. Esto sólo puede suponer que el siguiente paso no lo aprenderá junto al resto de sus compañeros debido a la dificultad que ya presentaba en el paso anterior. La implicación lógica de esta situación es que ya no sólo tendrá dificultad en la realización de ese primer paso que le costaba, sino también en el siguiente, que se basa en la correcta realización del anterior.

Este efecto de acumulación de dificultades puede llegar hasta cursos más avanzados en los que la lectura y la escritura se dan por sentados y son la base del aprendizaje de otras materias: Biología, geografía, química, física, literatura… Todas esas asignaturas que requieren que seamos capaces de leer eficientemente para aprender.

Algo fundamental en el aprendizaje de la lecto-escritura es adquirir una adecuada conciencia fonológica, y aquí tenéis algunas ideas para fomentarla, así como la posibilidad de mejorarla incluso con juegos como los de siempre. También será importante el desarrollo de la comprensión lectora, con ideas como esta.

En conclusión, podemos ver así lo fundamental que resulta no quitarle importancia a estas dificultades, aunque al principio no parezcan demasiado relevantes, y trabajar con ellas desde que se detectan para evitar que poco a poco sean cada vez mayores.


Belén Tomé – Psicóloga



Ejercicios para mejorar la dislexia

EjerciciosDislexiaSi la dislexia no es detectada, puede confundirse a esa persona con alguien vago, con falta de interés, que no trata de esforzarse en las tareas académicas… Por ello, no debemos recibir la noticia de padecer dislexia como un peso más que llevar sobre nuestra espalda, sino como una oportunidad que nos permite darnos cuenta del foco de los problemas para aprender a solucionarlos o compensarlos.

Para ello, hay muchísimos ejercicios que podemos hacer incluso desde casa, que ayudan a mejorar poco a poco nuestra lectura y escritura. Estos ejercicios se enfocan desde las dificultades más habituales que padece cada persona con dislexia, para tratar de ir eliminándolas poco a poco, hasta lograr una lecto-escritura óptima.

Por esta razón, gran parte de los ejercicios que han demostrado su eficacia tratan de mejorar la conciencia fonológica (el reconocimiento de que las palabras se descomponen en unidades más pequeñas: sílabas, letras, sonidos…) de quien tiene dislexia, ya que suele ser una de sus implicaciones más frecuente y se relaciona con una lectura y escritura más deficiente. Algunos de estos ejercicios consisten en encontrar los fonemas comunes entre dos palabras, otros en encontrar el fonema que falta en una palabra, o en añadir fonemas para crear nuevas palabras, por ejemplo.

Otro ejercicio que también se centra en mejorar la conciencia fonológica consiste en presentarle al niño dos palabras, entre las cuales tiene que elegir cuál es la correcta. Un ejemplo es darle una tarjeta que tenga escrito dos palabras: Calamar y Capamar. El niño tendrá que elegir, tras leer ambas tarjetas, y seleccionar la que está escrita apropiadamente (en este caso, redondeará la palabra “calamar”).

Se pueden proponer tantas parejas de palabras como se quieran. Yo os dejo aquí unos ejemplos con los que podéis practicar en casa:
Radiador – Rapiador
Zuco – Zumo
Estuche – Esluche
Tared – Pared
Mesa – Fesa
Pamel – Papel
 Celocotón – Melocotón
Bolígrafo – Botígrafo

Inicialmente es mejor no elegir palabras que nos hagan elegir entre sonidos que se escriben igual como b/v o g/j o la h, ya que tratamos de hacer entender al pequeño de que a cada sonido le corresponde una determinada letra.

Pero demás, modificando un poco este juego, podemos fomentar además la eficiencia lectora, es decir, la cantidad de palabras leídas o escritas correctamente por unidad de tiempo (en otras palabras, intentaremos que el niño sea capaz de leer y escribir mejor y más rápido). Para ello, escribiremos una frase en la que una de las palabras estará en blanco, como podéis ver en el ejemplo:

A María le gusta mucho comer…
Postadas          Tosladas          Tostadas           Tostado


El niño tendrá que leer la frase, la cual ya le dará una idea sobre el tipo de palabra que vendrá a continuación (en este caso, un sustantivo. Por ejemplo, un adjetivo como “tostado” se tendrá que descartar), y seleccionar la palabra que cree más adecuada (en este caso, “tostadas”).



Belén Tomé - Psicóloga


Dislexia: ¿Podemos hacer algo desde casa?

Contar con dificultades de aprendizaje de la lectura y escritura, o dislexia, hace que algunas tareas cotidianas se vuelvan cuesta arriba. Toca poner más empeño, más esfuerzo que los demás. Pero cada vez son más los alumnos con dislexia que no se dan por vencidos, y que logran alcanzar sus metas, ya sean superar la etapa escolar, llegar a la universidad, o conseguir el trabajo de sus sueños. Todo gracias a mucho esfuerzo, a no darse por vencidos, y seguir su camino a pesar de que muchos no confíen en sus posibilidades, piensen que “no se esfuerzan”, o les hagan pensar que no valen. Quien tiene dislexia vale tanto como cualquier otro.

Sin embargo, el camino a seguir se hace mucho más fácil si se cuenta con ayuda y apoyo desde diferentes contextos. Tener la suerte de que el profesor sepa qué es la dislexia, tenga nociones de las limitaciones que puede conllevar, y desarrolle medidas para tratar de superarlas o compensarlas es un grandísimo punto favorable que fomentará tanto la persistencia del pequeño como su autoestima.

EjerciciosDislexiaPero desde casa también es mucho lo que se puede hacer. Lo primero, tratar de informarnos de qué es la dislexia y qué consecuencias puede acarrear, para poder empatizar con quien la padezca. Ponernos en su lugar. Darnos cuenta de que no es que no preste atención, no se esfuerce, o no ponga interés, sino que realmente tiene dificultades, le cuesta más que a los demás. Por eso, el primer punto es comprender la situación. A partir de ahí, será más fácil armarse de paciencia, y apoyar al pequeño con dislexia. Nuestro apoyo será beneficioso tanto desde el punto de vista emocional (haciéndole ver que creemos en él, y siendo conscientes del poder de nuestras palabras), como educativo. Alguna idea que podemos poner en práctica desde casa son algunos juegos que mejoran la conciencia fonológica y la comprensión lectora.

También es muy fácil de poner en práctica la llamada Lectura Conjunta (LC). Consiste, en resumen, en leer con tus hijos para que así logren disfrutar de la lectura, y haya más posibilidades de que ésta se convierta en un hábito, además de ayudarles a corregir los errores que cometan. Los fundamentos en los que se basa la Lectura Conjunta son:
-       Dejar que la persona con dislexia asuma tanta responsabilidad como le sea posible.
-       Encargarnos nosotros del resto de tareas.
-       En cuanto veamos que el pequeño puede realizar alguna tarea más, se la asignamos.

La idea que es que el pequeño vaya asumiendo cada vez más de las tareas que implica leer (y de las que los demás muchas veces no son conscientes), hasta que sea capaz de hacer cada uno de los pasos por sí mismo.

Será el niño quien elija qué quiere leer. Puede ser un cuento que ha leído cien veces, alguno que le propongamos, o incluso algún libro de texto del colegio. Así le damos autonomía, y sentirá que él también es dueño de las decisiones que le implican, lo que aumentará su sentimiento de control.

Empezaréis estableciendo quién se va a encargar de cada cosa. Por ejemplo, podéis decidir que él/ella leerá la primera frase, luego tú la siguiente, y así hasta el final.
Después de la lectura de cada frase, toca extraer su significado, parafrasearla. Al principio serás tú quien se encargue de esa tarea, pero poco a poco el pequeño irá adquiriendo también esta tarea (por ejemplo, primero explicará qué quieren decir sólo sus frases, y luego también las tuyas).
Tras cada párrafo o página, se habrá de extraer un sentido conjunto del texto, es decir, analizar qué ha pasado hasta ahora. Inicialmente también serás tú quien se encargue, pero en cuanto veas al niño capaz, fomentaremos que sea partícipe también de esta tarea.


Tendremos que ir dando al niño con dislexia cada vez más responsabilidades hasta que sea capaz de hacer cada tarea por sí solo, hasta que, a través de este proceso, consiga leer y comprender con más autonomía.


Belén Tomé - Psicóloga


Trabajar la conciencia fonológica para mejorar la lectura.

Es de sobra conocida la relación entre la conciencia fonológica y la habilidad lectora. Por ello, quienes tienen dislexia o dificultades de lectura suelen tener también más dificultad en ser conscientes de las unidades más pequeñas que forman las palabras (conciencia fonológica).

¿Por qué es tan importante este descubrimiento? Porque este avance de investigación científica nos permite tener ahora la certeza de que la conciencia fonológica se puede mejorar con diversos ejercicios (con suerte, algunos de ellos los podemos hacer divertidos). Y, de nuevo, nos podemos preguntar, ¿por qué centrarnos en trabajar esta habilidad? Porque también se sabe que si la conciencia fonológica mejora, ¡también lo hace la lectura!

Junto al auge de tanta investigación reciente sobre la dislexia, tenemos la suerte de que va acompañada de investigación sobre métodos para tratar de reducir su gravedad, así como su impacto en la vida tanto académica como cotidiana de quienes la padecen. De acuerdo con estos grandes avances, podemos encontrar muuuuchos ejercicios o actividades dinámicas que pueden ayudarnos a fomentar la conciencia sobre que las frases se dividen en palabras, las palabras en sílabas, y las sílabas en fonemas (los sonidos que corresponden a cada letra).

Como sabemos, lo más importante para la lectura es la última de las tres, la conciencia fonémica o de los fonemas (sonidos de las letras) que tiene una palabra. Por ello, ya hemos planteado algunos divertidos ejercicios para tratar de mejorar esta competencia, como algunos juegos de toda lavida, otros de tratar de encontrar los fonemas comunes en dos palabras, y otros de encontrar el fonema que falta en una palabra.

Pero como esta habilidad es tan tan taaaan importante, seguimos dándoos ideas que podéis hacer fácilmente desde casa, que no requieren demasiado esfuerzo, y además pueden ayudar a que lo paséis bien con vuestros peques con dislexia. Como siempre, tenemos que recodar tener muuucha paciencia y entender que quien tiene dislexia muchas veces se está esforzando más de lo que pensamos, y aun así no obtiene los resultados esperados, por lo que es importante reforzar y apreciar siempre cada intento. En caso contrario, quien padece dislexia puede llegar a pensar que “es inútil intentarlo”, o “que no vale para ello”, cuando esto NO es cierto. Siempre se puede mejorar y lograr una vida totalmente normal.

La idea que os propongo probar hoy es ser exploradores de palabras ocultas. Lo primero que tendremos que hacer es preparar una lista de palabras que, al añadirle una letra al principio, se transformen en otra con diferente significado. Aquí os dejo una lista de ideas que se me han ocurrido a mí:

Ojo - Cojo
Ala - Mala
Asa - Casa
Ola - Cola
  Ama - Cama
Una - Cuna
Una - Luna
Oca - Roca
Ana - Rana
Ana - Cana

Ahora proponemos al niño transformar una palabra (ola) en otra (cola). Para ello, siempre de manera oral y sin que el pequeño vea las palabras escritas, le decimos las dos palabras. Dejamos que el niño elija una de las dos, y nosotros nos quedamos con la otra. Ahora rompemos nuestra palabra en sus golpes de voz o sílabas (o-la), y pedimos al niño que haga lo mismo con la suya (co-la). Contamos el número de sílabas (ambas tienen dos), y en un folio dibujamos tantos cuadrados como sílabas tenga y el niño hará lo mismo en su papel. Empezando por el primer cuadrado, comparamos nuestra sílaba alargando mucho sus sonidos (ooooooooo) con la del niño (cccccccooooo), y luego hacemos lo mismo con el segundo cuadrado (jjjjjjjooooo). Pedimos al niño que nos diga dónde las dos palabras son diferentes (se diferencian sólo en la primera sílaba o cuadrado). Ahora sólo nos falta encontrar en qué se diferencian ambas palabras, para lo cual volvemos a alargar los sonidos del primer cuadrado de cada palabra, hasta que el niño se de cuenta de que el fonema diferente entre ambas palabras es sólo la C del principio de la palabra “Cojo”.


Podemos hacer el juego con tantas palabras como se nos ocurran, y cuanto más practiquemos, más habilidad tendrá el niño y menos esfuerzo le irá costando, ¡lo cual también acabará mejorando la lectura!



Belén Tomé - Psicóloga

Mejorar la lectura a través de la conciencia fonológica.

La habilidad más importante para aprender a leer es tener una buena conciencia fonológica, es decir, ser capaces de reconocer que las frases se dividen en palabras, y que cada palabra tiene determinadas sílabas y determinadas sonidos más pequeños que corresponden a sus letras. Ésta última destreza es la más importante para la lectura, por lo que debe ser la que más tratemos de mejorar a través de diferentes ejercicios.

Si contamos con una buena conciencia fonológica, nuestra lectura será más precisa y eficiente. Además, cuanto más leamos, más mejoraremos nuestra conciencia fonológica. Son dos capacidades que están relacionadas entre sí. Por ello, si queremos mejorar la lectura, nos ayudará muchísimo comenzar trabajando con una serie de ejercicios que mejoran nuestra conciencia fonológica, como algunos juegos de toda la vida o este de encontrar los sonidos compartidos entre las palabras.

Por la importancia que tiene, veremos otro divertido ejercicio que puede ayudarnos un montón a trabajar la conciencia fonológica de los sonidos de las letras (fonemas) que forman las palabras.

Lo primero que tendremos que hacer es hacer o buscar una serie de dibujos sencillos que pondremos en tarjetitas individuales (esto es sólo para hacerlo más divertido para los niños con dislexia y lograr mayor atención por su parte). Al principio será importante que las palabras que los dibujos representan no tengan sonidos que se pueden escribir con dos letras, como la b/v o g/j, ni tampoco la h, ya que estamos tratando de que el niño reconozca que a cada sonido le corresponde una letra, lo cual es básico para aprender a escribir (es decir, por el momento no nos preocuparemos por las faltas de ortografía). Podemos dibujar una mesa, un sofá, una persona… Y, cómo no, si nuestra habilidad de dibujo es nula (como la mía), podemos buscar por internet esos dibujos e imprimirlos.

Justo debajo de cada tarjetita dibujaremos tantas rayitas como letras tenga la palabra, y la escribiremos encima, aunque dejando uno de los espacios en blanco, es decir, una letra sin escribir.

Así, prepararemos varias tarjetitas con palabras al principio más sencillas, que tengan sílabas directas (Consonante-Vocal: ma, pe, ti…) y luego con sílabas inversas (V-C: am, ep, it…). Posteriormente con sílabas de tres sonidos (CVC: Mon, Cas, Tar…) e incluso trabadas (CCV: Cra, cli, dro…). Finalmente trabajaremos las sílabas más complejas, que son las que cuentan con cuatro sonidos (CCVC: Tres, plas…).

Pondremos todas las tarjetitas que tengamos reparadas para el primer día boca abajo (empezando por las más fáciles) y dejaremos que sea el niño quien elija entre ellas, para que sienta que tiene capacidad de decisión, y pueda participar más dinámicamente. Cuando elija una tarjeta, lo primero que tiene que hacer es nombrar el dibujo (por ejemplo, Mesa). Posteriormente, tendrá que leer la palabra que está casi escrita, y darse cuenta del sonido que falta (M_sa). Para ello, es recomendable que inicialmente comience dividiendo oralmente la palabra en golpes de voz o sílabas (me-sa). Posteriormente, separamos en la palabra escrita cada sílaba con una línea vertical, y pedimos al niño que identifique la sílaba en la que falta un sonido (me). Alargamos mucho esa sílaba (mmmmmmmeeeeee), y dejamos que el niño reconozca que esa sílaba cuenta con dos sonidos, y que el que falta es el segundo (eeeeeee). Lo último que tenemos que hacer, es reconocer que a ese sonido le corresponde la letra E, y le pedimos que lo escriba sobre la tarjeta.

No nos podemos olvidar de felicitar mucho al pequeño con dislexia cada vez que acierte, y resaltar todos los logros que está consiguiendo, para que sienta que avanza. Poco a poco, cuando veamos que va siendo de realizar más pasos por sí sólo, vamos retirando nuestra ayuda.

EjerciciosDislexia

Aquí os dejo un ejemplo que he intentado yo (el dibujo es un poco desastre… pero eso no es lo importante). ¡¡Me encantaría saber qué tal os ha ido a vosotros!!


Belén Tomé - Psicóloga


El poder de tus palabras en el rendimiento de niños con dislexia.

Estoy segura de que, si haces un poco de memoria, puedes encontrar alguna cosa que nunca has llegado a hacer porque alguien (o todo el mundo) dijo que no lo conseguirías, o que era algo imposible. Por ejemplo, no haber llegado a comenzar siquiera esa dieta que siempre pospones, no haber echado el curriculum en ese puesto de trabajo para el que había tantísimos aspirantes, no haber tratado de arreglar ese mueble de casa… Porque alguien te dijo que no podrías, que no valías, que era imposible.
Cuando llegamos a creer firmemente que, hagamos lo que hagamos, independientemente de todo el empeño que pongamos, no vamos a conseguir algo, simplemente no haremos ni el mínimo intento por lograrlo. Podemos pensar… ¿Para qué me voy a esforzar si igualmente no lo voy a conseguir?

Seguro que lo habéis escuchado alguna vez. Es ya famoso aquel proverbio que versa “Y como no sabía que era imposible, lo hizo”. Me parece muy apropiada esta historia que leí hace poco:

Había una vez dos niños que patinaban sobre una laguna helada. Era una tarde nublada y fría pero los niños jugaban sin preocupación. De pronto, el hielo se reventó y uno de los niños cayó al agua, quedando atrapado. El otro niño, viendo que su amigo se ahogaba bajo el hielo, tomó una piedra y empezó a golpear con todas sus fuerzas hasta que logró romper la capa helada, agarró a su amigo y lo salvó.
Cuando llegaron los bomberos y vieron lo que había sucedido, se preguntaban cómo lo hizo, pues el hielo era muy grueso. “Es imposible que haya podido romperlo con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, afirmaba.
En ese momento apareció un anciano y dijo:
   - Yo sé cómo lo hizo.
   - ¿Cómo?
   - No había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo.

El nombre para este suceso es el Efecto Pigmalión. Consiste en que las creencias que una persona tiene sobre otra pueden llegar a hacerse realidad. Pueden llegar a afectar a la conducta, y en consecuencia, al rendimiento de esa persona. Es como una Profecía Autocumplida, porque somos nosotros mismos quienes permitimos que ésta se cumpla. Esas expectativas que alguien tiene sobre nosotros nos incitan a actuar de manera que esa creencia se vuelva cierta.

EjerciciosDislexiaHace muchos años, Rosenthal y Jacobson realizaron un estudio súper interesante sobre este tema. Hicieron creer a los profesores de un colegio que determinados alumnos, elegidos aleatoriamente, eran los más inteligentes y capacitados de la clase. Les dijeron que habían obtenido una puntuación elevadísima en un test, que eran superdotados, cuando, en realidad, sus resultados eran similares a los del resto de alumnos. La consecuencia fue que, efectivamente, a final de curso, al valorar sus resultados académicos, consiguieron mucho mejores resultados escolares y mejores calificaciones en los exámenes. ¿Cómo podemos explicar esto? Gracias a la profecía autocumplida o Efecto Pigmalión que llevaron a cabo los profesores. Su expectativa era que esos alumnos obtuvieran mejor rendimiento y calificaciones, de manera que, inconscientemente, se esforzaron más en solventar sus dudas, les hicieron creer en sí mismos, y estimularon en mayor medida su aprendizaje.

Nos esforzamos mucho por educar a nuestros hijos lo mejor posible. Les decimos lo que está bien y lo que está mal, tratamos de enseñarles a que respeten a los demás, a que se esfuercen… Pero tenemos que tener en cuenta que también le transmitimos las expectativas que tenemos sobre ellos. Si creemos en nuestros pequeños, ellos también creerán en sí mismos, y será mucho más fácil alcanzar el éxito en aquello que se propongan. En este enlace tenéis mucha más información sobre lo importante que es el Efecto Pigmalión en nuestra vida cotidiana.

Hace poco encontré este vídeo, y me parece que narra a la perfección cómo nos puede jugar una mala pasada las expectativas que alguien tenga sobre nosotros. Pero también al revés, también puede darnos alas para conseguir lo que se quiera. Si tenemos un hijo con dificultades de aprendizaje o dislexia no se lo hagamos aún más difícil, confiemos en él y hagámoselo ver. No permitamos que se dé por vencido y mucho menos antes de intentarlo.


¡No tiréis la toalla, con esfuerzo todos podemos lograr aquello que nos propongamos!


Belén Tomé - Psicóloga