Unas jornadas para estudiantes repletas de cine, teatro o filosofía; un hogar-escuela donde un grupo de jóvenes aprenden a gustar, en comunidad, la trabazón entre el impulso artístico, las labores artesanales y la vida del espíritu; un programa que busca restaurar, a través las “grandes obras” del arte clásico, el puente entre la cultura occidental y lo mejor de su tradición. Tres iniciativas que, con distintos acentos, pretenden transmitir las certezas que comparten sus promotores: que las humanidades son mucho más que meros conocimientos académicos, que hoy son especialmente necesarias y que guardan intacto su potencial para entusiasmar a la sociedad del siglo XXI, también a los jóvenes.
Las “Jornadas Humanísticas”, el Instituto “Incarnat…
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